III. Ministerio del Rey
4: 12-11: 30
A. El Principio del Ministerio
4: 12-25
13 y dejando un Nazaret, vino y habitó en b Capernaúm, que está junto al mar en las fronteras de c Zabulón y d Neftalí,
14 Con el fin de que lo que fue dicho por el profeta Isaías se cumpliese, dijo:
15 una "Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, más allá del Jordán, 1 Galilea de los gentiles;
16 Las personas que se sientan en la oscuridad ha visto un 1 grande una luz; ya los asentados en región de sombra de muerte, luz les ha subido ''.
17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, ya decir: 1 un Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
18 Y mientras caminaba de un lado de la 1 mar de Galilea, vio a dos hermanos, b Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, 2 lanzar un 3 red en el mar, pues eran pescadores.
19 Y él les dijo, un venir en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.
21 Y pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Santiago el hijo de Zebedeo y un Juan su hermano, en la barca con Zebedeo, su padre, 1 arreglando sus redes; Él y b los llamó.
23 Y recorrió Jesús en toda Galilea, enseñando en sus 1 a sinagogas y proclamando el 2 b evangelio del reino y c sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
24 Y el informe relativo se difundía por toda Siria; y le trajeron todos los enfermos Él, a los afectados por diversas enfermedades y tormentos y los de un poseído por los demonios y los epilépticos y paralíticos; y los sanó.
25 Y grandes 1 a multitudes lo siguieron desde Galilea y 2 Decápolis, de Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.
CAPÍTULO 5
B. El Decreto de la Constitución del Reino
5: 1--7: 29
1. En cuanto a la naturaleza de la gente Unido
5: 1-12
1 Y al ver las unas multitudes, 1 subió a la b de montaña. Y después se sentó, sus 2 discípulos se le acercaron.
2 Y un abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:
6 Bienaventurados los que tienen hambre y una sed de 1 b justicia, porque ellos serán 2 c satisfecho.
10 Bienaventurados los que son 1 una persecución por causa de la b justicia, 2 de ellos es el c reino de los cielos.
11 Bienaventurados sois cuando por 1 un reproche y b os persigan, y mientras habla mentiras, dicen que cada c mal de vosotros 2 , mintiendo.
12 un Alégrate y regocíjate, para su 1 b recompensa será grande en los cielos; por lo que c de persiguieron a los 2 profetas que fueron antes de vosotros.
2. En cuanto a la influencia del Pueblo Unido
5: 13-16
13 1 Usted es el 2 de una sal de la tierra. Pero si la sal se ha convertido en 3 b insípida, ¿con qué será salada? Es c ya no sirve para nada, sino para ser 4 d echados y 5 hollada por los hombres.
14 Usted es el 1 de luz del mundo. Es imposible que un 2 b ciudad situada sobre un monte que se oculta.
15 Ni se enciende una una lámpara y colocarlo debajo del 1 celemín, sino sobre el 2 b candelero; y brilla para todos los que están en la casa.
16 De la misma manera, vuestra luz un brillo delante de los hombres, para que ellos puedan ver las 1 b buenas obras, y 2 c de glorificar a su 3 Padre que está en los cielos.
3. En relación con la Ley del Pueblo Unido
5: 17-48
17 1 No penséis que he venido a abolir la una ley o los profetas; No he venido a abolir, sino a 2 b cumplir.
18 Porque de cierto os digo, que hasta 1 un cielo y la tierra pasarán, un 2 ápice o uno 3 serif deberá de ningún modo pasará de la ley hasta que todo vienen a pasar.
19 Por tanto, el que quebrante uno de un pequeño de estos 1 mandamientos, y enseña a los hombres, muy pequeño será llamado el b menos en el c reino de los cielos; pero cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado d grande en el reino de los cielos.
20 Porque os digo que si vuestra 1 una justicia no supera la de los 2 escribas y fariseos, que en ninguna manera 3 b entrar en el reino de los cielos.
21 Oísteis que fue dicho a los antiguos, un "No matarás, y cualquiera que matare será responsable ante el b juicio ''.
22 Pero 1 Yo digo que todo aquel que es 2 un enojado con su 3 hermano, será responsable frente al 4 b juicio. Y cualquiera que diga a su 3 hermano, 5 Raca, será responsable ante la sentencia del 6 c Sanedrín; y quien diga, 7 More, será responsable ante el 8 d Gehena de fuego.
23 Por lo tanto, si usted está ofreciendo el 1 un regalo en el 2 b altar, y allí te acuerdas de que tu c hermano tiene 3 algo contra ti,
24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y 1 Ve primero y 2 sea una amistad con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
25 esté bien dispuesta 1 rápidamente hacia el 2 un oponente en la ley, en tanto que estás con él 3 en el camino, no sea que el adversario 4 te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.
26 De cierto os digo, que Usted deberá de ningún modo 1 a salir de allí hasta que un pago de los últimos 2 cuadrante.
27 Oísteis que fue dicho, un "No cometerás adulterio ''.
28 Pero yo os digo que todo el que una mira a una mujer con el fin de codiciarla ya cometió b adulterio con ella en su 1 c corazón.
29 Así que si su derecha un ojo que tropieza, 1 sácalo y échalo de ti; porque es más rentable para usted que uno de sus miembros perezca que no que todo tu cuerpo sea echado al 2 b Gehena.
30 Y si tu derecha un lado se tropieza, 1 córtalo y échalo de ti, porque es más rentable para usted que uno de sus miembros perezca que no que todo tu cuerpo a desaparecer en b Gehena.
32 Pero yo digo que 1 cada uno que un divorcia de su mujer, salvo por causa de la 2 fornicación, hace que ella adultere; y el que ella, que ha sido divorciada comete adulterio.
33 Una vez más, usted ha oído que fue dicho a los antiguos, 1 un "No deberá, sin romper un juramento, sino que de 2 b pagaré al Señor tus juramentos. ''
35 ni por la de una tierra, porque es el estrado de sus pies; ni a Jerusalén, porque es la b ciudad del gran rey;
36 Ni jurarás por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.
38 Oísteis que fue dicho, un "Ojo por ojo, y diente por diente. ''
39 Pero os digo un no resistirse a él al que es malo; en lugar quienquiera b te hiera en la mejilla derecha, 1 vez a él también la otra.
41 Y cualquiera que te obligue a ir un 1 milla, ve con él dos.
45 De modo que usted puede llegar a ser de 1 a hijos de su Padre que está en los cielos, porque él hace salir su sol b salga sobre malos y buenos y 2 envía c llover sobre justos e injustos.
46 Porque si un amor a los que os aman, ¿qué 1 recompensa recibirán? ¿No hacen también los 2 cobradores de impuestos hacen lo mismo?
47 Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué mejor cosa que haces? Ni siquiera los unos gentiles hacen lo mismo?
CAPÍTULO 6
4. En cuanto a las buenas acciones de Popular Unido
6: 1-18
1 1 Sin embargo, tenga cuidado de no hacer el 2 rectitud 3 delante de los hombres con el fin de ser un miraba a por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa con su 4 Padre que está en los cielos.
2 Por tanto, cuando un des limosna, que no 1 tocar trompeta delante de ti como las 2 b hipócritas en las 3 sinagogas y en las calles, para que puedan ser c glorificado por los hombres. En verdad os digo que ya tienen su recompensa.
3 Mas tú, cuando des limosna, no deje que su 1 mano izquierda sepa lo que su mano derecha está haciendo,
5 Y cuando ores, no deberá ser como los unos hipócritas, porque ellos aman el b orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para que puedan ser vistos por los hombres. En verdad os digo que ya tienen 1 toda su recompensa.
6 Pero tú, cuando ores, entra en tu 1 habitación privada, y una cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en b secreto, te recompensará.
7 Y al orar, 1 No balbucea palabras vacías, como los gentiles; porque ellos se imaginan que en su una multiplicidad de palabras que serán escuchados.
8 Por tanto, no seáis como ellos, porque su Padre una sabe las cosas que tenéis necesidad, antes de 1 le pidáis.
9 una A continuación, ora 1 de esta manera: Nuestro b Padre que está en los cielos, 2 Su nombre sea c santificado;
13 Y 1 no nos llevará a una tentación, mas b líbranos del 2 al c maligno. 3 porque vuestro es el 4 d reino y la electrónica de potencia y la f gloria por los siglos. 5 g Amén.
14 1 Porque si un perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial os perdonará también;
15 Pero si un no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
16 Y cuando 1 un rápido, no seas como los hipócritas hoscos cara, porque ellos desfiguran sus rostros para que puedan b parecen los hombres que ayunas. En verdad os digo que ya tienen su recompensa.
17 Pero tú, cuando ayunes, un unge tu cabeza y lava tu rostro,
18 Así que no se puede mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en un secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te lo pagará.
5. En cuanto a las riquezas materiales del Pueblo Unido
6: 19-34
19 1 Haz un No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde b polilla y la herrumbre que corroen, y ladrones minan y hurtan.
20 Pero 1 acumulen para sí unos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no B cavar ni roban.
22 La una lámpara del cuerpo es el ojo. Por tanto, si tu ojo es 1 , todo tu cuerpo estará lleno de luz;
23 Pero si tu ojo es 1 maligno, todo tu cuerpo estará a oscuras. Si entonces el 2 luz que hay en ti es una oscuridad, ¡cuán grande es la oscuridad!
24 Nadie puede 1 sirven a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o querrá 2 estimará al uno y menospreciará al otro. No se puede 1 servir a Dios y 3 b riquezas.
25 A causa de esto, yo digo que una no se deje de b ansiosos para su 1 vida, lo que debe comer o beber lo que debe; ni por su cuerpo, lo que se debe poner. No es el 1 vida 2 más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?
26 Mirad las unas aves del cielo. Que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No estás de más valor que ellas?
27 ¿Quién de vosotros, por ansioso puede añadir un codo a 1 su estatura?
28 ¿Y por qué una relativa ansiosos b ropa? Considere también los 1 c lirios del campo, cómo crecen. Ellos no trabajan ni hilan hilo.
29 Pero os digo, que ni siquiera un Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos.
30 Y si Dios viste así la una hierba del campo, que hoy está y mañana es echada en el horno, ¿no hará mucho más b vosotros, hombres de c poca fe?
31 Por tanto, no un ansioso, diciendo: ¿Qué comeremos? o ¿Qué hemos de beber? o, ¿Con qué vestiremos?
32 Por todas estas cosas las gentes están buscando con ansiedad. Para su 1 Padre celestial sabe que tenéis una necesidad de todas estas cosas.
33 Mas buscad primeramente el 1 de un reino y su 1 b justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Por tanto, no una ansiosa por 1 b mañana, el cual se preocupará de sí mismo; suficiente para que el día su propio 2 mal.
CAPÍTULO 7
6. En relación con los Principios del Pueblo Unido
en negociaciones con
7: 1-12
2 Para 1 con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con lo que una medida con que medís, os será medido ti.
3 ¿Y por qué miras la una astilla que está en el ojo de tu hermano, y la viga en el ojo que no 1 en cuenta?
4 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo?




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