D. La ampliación del Ministerio
9: 35--11: 1
1. La necesidad de pastoreo y la Cosecha
9: 35-38
35 Y Jesús recorría todas las ciudades y los unos pueblos, b enseñando en las sinagogas, proclamando la 1 evangelio del reino y sanando 2 toda enfermedad y toda dolencia.
36 Y al ver las multitudes, fue movido a una compasión de ellas, porque estaban 1 acosados y rechazan al mismo tiempo como 2 b ovejas que no tenían 2 pastor.
38 Por lo tanto 1 , rogad al 2 Señor de la mies, que sería empujado hacia fuera a los trabajadores 3 a su mies.
CAPÍTULO 10
2. La selección y envío de los Trabajadores
10: 1-5a
1 una y él le puso 1 doce discípulos y les dio 2 autoridad sobre los espíritus inmundos, para que se echasen fuera, y b sanar toda enfermedad y toda dolencia.
2 una Y los nombres de los doce 1 apóstoles son estos: primero, b Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; y c Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano;
3 un Felipe y Bartolomé; b Thomas y 1 c Mateo el 2 recaudador de impuestos; Santiago, hijo de Alfeo, y 3 Tadeo;
5 A estos doce Jesús un enviado, acusándolos, diciendo: No entres en el camino de los 1 b gentiles, y no entra en ninguna ciudad de los 1 c samaritanos.
3. La forma de difundir el Evangelio del Reino
a la Casa de Israel
10: 5b-15
8 un Sanad enfermos, resucitar a los muertos, limpiad leprosos, echad fuera demonios. Aob, gracia recibisteis; dad de gracia.
10 Sin bolsa para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; para la de un trabajador es digno de su alimento.
11 Mas en cualquier ciudad o aldea donde entren, averiguar quién es digno en ella; y allí permanecen hasta que salen.
12 Y al entrar en la casa, saludar a ella.
13 Y si la casa es digna, vuestra paz vendrá sobre ella; pero si no es digna, vuestra paz se volverá a vosotros.
14 Y cualquiera que no os reciban ni oyen sus palabras, al salir de aquella casa o ciudad, un sacudirse el polvo de los pies.
15 De cierto os digo, que Será 1 más tolerable para la tierra de una Sodoma y Gomorra en el día del juicio, que para aquella ciudad.
4. La persecución y el Camino a su encuentro
10: 16-33
16 He aquí, yo os envío como a una oveja en medio de b lobos. Sed, pues, 1 prudentes como c serpientes y cándidos como d palomas.
17 Y un guardaos de los hombres, porque ellos 1 os entregarán a 2 b Sanedrines, y en sus sinagogas os ç os azotarán.
18 Y también se llevará ante 1 gobernadores y unos reyes por mi causa, para dar b testimonio a ellos ya los gentiles.
19 una Pero cuando os entreguen, no os B preocupados por cómo o qué hablaréis, porque se le dará a usted en ese momento lo que debe hablar;
20 Para que no son los que hablan, pero el 1 de un Espíritu de su Padre es el que habla en vosotros.
21 Y 1 hermano entregará al hermano á la muerte, y el padre al hijo; y unos hijos se levantarán contra sus padres y los harán morir.
22 Y se le una odiados de todos por causa de mi nombre. Pero el que ha ayb aguantado hasta el fin, éste será de 1 salvados.
23 Y cuando os persigan en esta una ciudad, b huid a la otra. Porque de cierto os digo, que así jamás medios 1 acabado de las ciudades de Israel hasta el c Hijo del Hombre.
25 Es suficiente para el discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si ellos han llamado el Maestro de la casa 1 a Beelzebú, ¿cuánto más a sus domésticos!
26 un tanto, no les tengan miedo; pues no hay nada b cubierto que no será revelado, y c ocultos que no se darán a conocer.
27 Lo que os digo en la oscuridad, habla en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las unas azoteas.
28 Y no un miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; sino más bien b temor 1 Aquel que es capaz de c destruir el alma y el cuerpo en 2 d Gehena.
29 ¿No se venden dos pajarillos por un 1 asarion? Y no uno de ellos cae a la tierra sin vuestro Padre.
30 Pero incluso los unos cabellos de vuestra cabeza están todos contados.
31 Por tanto, no le temen; usted es de un más que muchos gorriones.
32 Cualquiera, pues, que tendrá un confiesan 1 en mí ante los hombres, yo también le b confiesan 2 en él delante de mi Padre que está en los cielos;
33 Pero el que va de 1 a mí niegue delante de los hombres, yo también 1 le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.
5. La perturbación introducidas por el Rey
y el Camino de la Cruz a seguirle
10: 34-39
35 Porque he venido para poner hombres en desacuerdo: un hombre contra su un padre, a la hija contra su madre, y una hija-en-ley en contra de su madre-en-ley;
37 El que ama a un padre o una madre 1 por encima de mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;
39 El que 1 encuentra su un alma-vida, la 1 , la perderá; y el que pierde su vida del alma por causa de mí, la hallará.
6. Identificación del Rey con los Enviados
10: 40--11: 1
41 El que 1 una recibe un 2 profeta en nombre de profeta, recibirá recompensa de profeta; y el que 1 recibe un 2 justo en el nombre de un hombre justo, recibirá recompensa de justo.
42 Y el que da a una de estas a los más pequeños sólo b taza de agua fría para beber en nombre de discípulo, de cierto os digo, que él no perderá su 1 recompensa.
CAPÍTULO 11
1 Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a un enseñar y predicar en las ciudades.




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