CAPÍTULO 8
C. La continuación del ministerio
8: 1--9: 34
1. Signos de significado Dispensacional
8: 1-17
2 una Y he aquí, un 1 b leproso, aproximándose, 2 c le adoró, diciendo: Señor, si quieres, me puedes limpiar.
3 Y extendiendo su mano, 1 a lo tocó, diciendo: Quiero; ser limpiado! Y al instante quedó limpio de su lepra.
4 Y Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; sino ve, 1 muéstrate al b sacerdote, y presenta la c don que mandó Moisés, para testimonio a ellos.
6 y diciendo: Señor, mi criado yace en la casa paralizada, terriblemente atormentado.
7 Y él le dijo: Yo iré a curarle.
8 Pero el centurión respondió y dijo: Señor, no soy digno de que Tú entres en mi casa; pero sólo hablar un una palabra, y mi criado quedará sano.
9 Porque también yo soy hombre bajo 1 autoridad, y tengo soldados a mis órdenes. Y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; ya mi siervo: Haz esto, y lo hace.
10 Jesús, oyendo esto, se maravilló y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, 1 Sin nadie en Israel he hallado tanta fe.
11 Pero yo os digo que muchos vendrán 1 una desde el este y el oeste y se sentarán a la mesa con Abraham e Isaac y Jacob en el 2 reino de los cielos,
12 Pero los 1 hijos del reino serán un echados a la 2 oscuridad exterior. En ese lugar se realizará la 3 b llanto y el crujir de dientes.
13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve. A medida que han creído, que así sea un hecho para ti. Y su criado fue sanado en aquella b hora.
14 una Y Jesús, entrando en la casa de Pedro, vio a 1 a su b madre-en-ley que se acuesta y en una fiebre.
15 Y él un tocó su mano, y la fiebre la dejó. Y se levantó y le sirvió.




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